Míster 7 – Nadia Noor

PARAÍSO de los LIBROS PerdidoS

El primer libro de Nadia Noor se titula Míster 7, lo publica Titania, y es una novela romántica con un claro personaje inspirador. Fútbol, amor, pasión, familia y trabajo son los conductores de esta historia, pero siempre con Júnior como centro de la trama. ¿Te la vas a perder?

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Sinopsis:

• Una novela que nace como un fanfic del famoso futbolista Cristiano Ronaldo.
• Con un estilo ágil y adictivo, Nadia Noor debuta en la romántica con una novela original que trata un tema muy de moda: la paternidad en solitario.
• La tensión entre los protagonistas y el carisma sexy de Cristian convierten esta historia en una novela llamada a despertar pasiones.

Cristian Cros, el futbolista más sexy y solicitado de momento, tiene fama, dinero, éxito, mujeres… Todo, menos lo que más desea en la vida: un hijo.
Como todavía no ha conocido a la mujer perfecta para que…

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MI TIEMPO…¿ME PERTENECE?

MI TIEMPO…¿ME PERTENECE?

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Vivimos corriendo, pensamos corriendo, amamos corriendo……..

Entre el despertar del día y la noche, hay solo un suspiro y… lo damos corriendo. No tenemos tiempo para  disfrutar de la llegada de la primavera y cuando queremos hacerlo,  nos encontramos que han llegado los primeros copos de nieve. Bueno, no pasa nada. Hay otras primaveras. Otro año, será. Pararemos el ritmo y  nos tomaremos un suspiro. Sin prisas,  somos los dueños de nuestro tiempo, está todo controlado. ¿Lo está?

trabajo

Pero….mientras esto pasa…mientras llega el momento oportuno…¿dónde estamos? ¿A que dedicamos, lo mas valioso que tenemos? Nuestro tiempo. Pasamos el día encerrados en el despacho,  atrapados entre el ruido del aire acondicionado, el retintín del teclado  del ordenador y miles de cosas por solucionar. Discuciónes, teléfonos, crispación, nervios, renuncia, escape. ¿Escape?

vacai

Una semana, o si tienes suerte dos, te escapas de vacaciones. Un cambio de aires, un tiempo de stand by, que, por supuesto, !pasa corriendo! Dejamos atrás nuestra realidad,  pero no desconectamos del todo. Visualizamos entre las olas del mar, los quehaceres que nos espera a la vuelta. No queremos hacerlo, sin embargo…es inevitable.

Las vacaciones finalizan. Regresamos a nuestro hogar con algún obsequio bajo el brazo y, la depresión post vacacional. Retomamos ansiosos a la rutina, con la vista puesta en el próximo parón. Como si fuésemos unos robots programados, unos prisioneros de nuestras propias vidas. Como si los hilos del tiempo, los movería una fuerza, muy superior a nosotros.

Y, algún día… llega el despertar. Mi tiempo es mío y, yo soy el dueño. Yo digo, el qué, el como y el cuando. Miro atrás y me arrepiento. Miro adelante y me entran ganas de llorar. Ya no me queda tiempo.

 

 

LA DULCE ESPERA

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espera

LAS EXPECTATIVAS PUEDEN HACER DAÑO

Cuando esperamos algo con  mucha ansia , deseamos que las cosas salgan bien y que el resultado sea positivo. Pasamos los días,  entusiastas, llenos de energía,  contando las horas para que la meta deseada, se haga realidad.  La adornamos en nuestra mente hasta al punto de visualizarla. Nuestra meta esta ahí, delante de nuestros ojos; perfecta, redonda, solo falta alargar la mano y tocarla.

alegria

Pero, ¿qué pasa cuando nuestras expectativas se ven truncadas? ¿Cuando aquello que deseamos sale mal, extremadamente mal? O simplemente …nunca llega. Ni hoy, ni mañana, ni …nunca. La bola de felicidad se va desinflando día tras día, nos sentimos defraudados, olvidados y menguados. Nos sentimos frustrados.  Alargamos la mano, pero en vez de sentir el peso y la textura de eso que tanto anhelamos, encontramos un enorme vacío.

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El paso de la frustración a la desesperación en muy pequeño y nos invade un sentimiento de impotencia.  ¡Estamos mal con nosotros mismos!

Y, la Ley de Murfy, no tarda en aparecer: Si una cosa te sale mal, tranquilo(a), hay sitio para que otras te salgan mal, también.

La mejor pauta (la que a mi, personalmente, más me ha ayudado) es dosificar la importancia de nuestra meta.

Lo que esperamos que pase, ¿nos cambiará la vida?  ¿Tendrá la misma importancia dentro de…dos meses?  ¿Y, dentro de una año?

Si es que sí, entonces es una meta trascendental y se merece que le demos la importancia merecida. Sí, por cosas significativas, hay que luchar e ilusionarse. Atraer lo bueno. Atraer lo mejor.

Si es que no, entonces hay que ilusionarse lo mínimo. Si nos sale bine, estupendo, si nos sale mal, a por otra meta. No es el fin del mundo. No hay que amargarse, ni atraer lo malo.

Y ahora llegó al propósito de mi post.

¿Cómo manejar la espera? ¿Cómo hacer que parezca dulce, algo que viene con etiqueta de fabrica de amargo?

¿Qué hacer mientras se espera?

  1. Mantenerte activo. No dejar la mente vagar por donde ella quiere. Si nuestro cuerpo y nuestra mente, están  ocupados, tenemos muchas posibilidades de controlar la ansiedad y dominarla. Sal a correr, ordena esos cajones que llevas tiempo deseando, queda con tus amigos, ves al cine, lee un buen libro. Sobre todo esto.
  2. No esperes  que otra gente actué como tú actuarias. Sí de acuerdo, para ti es de vital importancia recibir este correo hoy( puesto que la otra parte así te lo ha indicado), pero si no es así, no te agobies.Puede que la otra parte está muy ocupada y no ha llegado a todo.
  3. Los tempos son diferentes para según que personas. Permita un margen de error.  Permita que la gente cometa errores.
  4. No te limites a tener una única opción. Si es posible no confíes tus ilusiones a una sola persona. Ten a mano un abanico amplio  de posibilidades. Si la espera ha terminado y el resultado no es el deseado, borrón y cuenta nueva. Tu abanico está lleno de un mundo entero por descubrir. Sal y ábrete al mundo.  Y las cosas buenas vendrán.